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Mejora tu salud regulando tu pH – Parte II.2: Análisis de los Síntomas

Mejora tu salud regulando tu pH – Parte II.2: Análisis de los Síntomas
3 agosto, 2013 Yesika DiVall (Coach Nutricional & Naturópata)

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Una de las maneras de descubrir si tu organismo está acidificado, consiste en analizar los síntomas que pueden evidenciarlo.

Evidentemente, no necesariamente has de padecer todos estos síntomas o enfermedades, pero  podrás reconocer un número importante que ya has pasado, otros que padeces en la actualidad y además, tu tendencia a sufrirlos (P.ej. puedes tener tendencia a piel seca sin llegar a padecer realmente eczemas).

A continuación, el listado de síntomas que Christopher Vasey describe en su libro:

  • Estado general: fatiga, falta de energía, pérdida del tono físico y psíquico, dificultad para recuperarse de los esfuerzos, sensación de pesadez en los miembros. Bajón energético súbito tras el consumo de alimentos ácidos, disminución de la temperatura corporal, pérdida de peso específico por la degradación cálcica de los huesos y tendencia a las infecciones por disminución de las defensas.
  • Estado psíquico: pérdida del ánimo, del impulso y del disfrute de la vida. Tristeza y tendencia depresiva, gran irritabilidad, extrema sensibilidad nerviosa, hiperemotividad. A menudo estresado, soporta mal el estrés.
  • Cabeza: gran palidez (debido a la contracción de los capilares), dolor de cabeza, ojos lacrimosos y sensibles, conjuntivitis, queratitis, blefaritis.
  • Boca: saliva ácida, abrasión de los dientes, encías inflamadas y sensibles, aftas, fisuras en las comisuras de los labios, irritación amigdalina y faríngea que conduce a infecciones recidivantes.
  • Dientes: sensibilidad e irritación al consumir alimentos fríos, calientes o ácidos. Caries, fisuras o roturas. Neuralgias dentales migratorias.
  • Estómago: acidez estomacal, regurgitación de ácidos, espasmos y dolores estomacales, úlceras, grastritis…
  • Intestinos: desarreglos intestinales liberadores de ácidos, ardor rectal, predisposición a la inflamación de los intestinos.  Decoloración de las heces por agotamiento hepático, fístulas, fisuras anales, tendencia diarréica, calambres y dolores abdominales.
  • Riñones/Vejiga: orina ácida, irritaciones y ardores vesicales y uretrales, cálculos renales y vesicales, poliuria (volumen de orina superior al esperado) por irritación renal…
  • Vías respiratorias: “gota en la punta de la nariz”, extrema sensibilidad de las vías respiratorias al frío, tendencia a los resfriados, constipados y bronquitis frecuentes, sinusitis, laringitis, hipertrofia de las amígdalas, vegetaciones adenoides, tendencia alérgica, tos y carraspera por irritación.
  • Piel: sudor ácido, piel seca, piel enrojecida e irritada en las zonas de fuerte sudoración, fisuras y grietas entre los dedos y alrededor de las uñas, micosis, urticaria, pruritos, granos, eczemas diversos, pero con frecuencia secos.
  • Uñas/Cabellos: uñas delgadas que se abren por la mitad y se rompen con facilidad, con estrías y/o manchas blancas. Cabellos sin brillo, que se rompen y caen en gran cantidad.
  • Músculos: calambres y espasmos en las piernas, tendencia al lumbago, tortícolis y desconyuntamiento. Músculos de la nuca y espalda duros y dolorosos.
  • Sistema óseo articular. Desmineralización y descalcificación del esqueleto: osteoporosis, osteomalacia, raquitismo. Tendencia a las fracturas y lentitud en su consolidación. Crujido de articulaciones, hiperlaxitud ligamentaria, bloqueos vertebrales, reúma, artrosis, artritis, ciática, hundimiento de las vértebras, hernia discal… Inflamación y esclerosis de los ligamentos, tendinitis, dolores articulares migratorios, dolores lumbares, gota.
  • Sistema circulatorio: hipotensión, mala circulación. Tendencia a la anemia y a las hemorragias, sabañones, taquicardia.
  • Glándulas endocrinas: agotamiento e hipofunción de las glándulas en general, salvo del tiroides que tiene tendencia a acelerarse.
  • Órganos genitales: Inflamación de las vías genitales e infecciones, flujo blanco.
  • Sistema nervioso: sensibilidad aumentada al dolor en general – neuralgia tenaz o migratoria, insomnio, neuritis.

Particularmente creo que el valor del pH , si bien no es el único origen de estas patologías, es muy importante para preservar en buen estado nuestra salud.

En el siguiente post, veremos más maneras que podrán ayudarnos a identificar el estado de nuestro pH.

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